Reflexión

Hoy me detuve a analizar ciertos comportamientos …

Así como muchos de los que pasan por este blog, yo, también soy una persona que dedica más tiempo del aconsejado o saludable a este medio.

Algunos por más otros por menos, puedo afirmar que el común denominador que nos reúne es el fracaso en las relaciones que requieren del encuentro físico entre los seres humanos.

Por mi parte, alego en mi defensa que me resulta más sencillo escribir que decir muchas cosas y que si bien tengo un universo virtual de seres con los que comparto varias horas al día; así también asumo y cumplo con los reclamos de aquellos individuos tangibles con los que trabé relación por los medios convencionales.

No puedo negar por tanto la practicidad y la economía que ofrecen todos los medios de relación virtual en oposición al gasto calórico que requiere un acto de presencia real en cualquier ámbito.

Entonces la red nos dá: practicidad, confidencialidad, alcance ilimitado…

Nos permite escribir en imprenta –como quien dice gritar a los cuatro vientos- lo que estamos haciendo, haciéndonos creer que a otro le importa por el simple hecho de que ése nos responde con la única intención de mostrarnos que se encuentra ahí.

Entonces nos encontramos en medio de una batalla de egos.

Por ende, ¿quien está más jodido?

Quien se jacta de su desempeño sexual en un estado de facebook o los 5 que le dan click a la opción “me gusta” por debajo?

Es realmente un concientizador social aquel que comunica por twitter que se necesitan dadores de sangre para x?

Entiendo claro que esta “relidad” alternativa seduce con innumerables atributos.

¿Que no daríamos por la opción de bloquear a aquella persona con la que no queremos cruzarnos en la vida real?

De agregar a alguien como amigo con solo presionar un botón.

De ser considerado líder -como por un grupo de usuarios de alguna aplicación web-

Por otro lado en lugar de aprovechar estos y otros tantos beneficios en pos de nuestro desarrollo como personas en todos los niveles, vamos en detrimento de lo poco que nos queda de humanos.

Claro que en cualquiera de estas redes, somos todos iguales, nuestra imagen tiene las mismas dimensiones que la de cualquiera, nuestro espacio es exactamente el mismo que el de otro, acepto sin leer un contrato que me dice que tengo los mismos derechos y obligaciones que todos.

Utópico…

Sin embargo la impunidad reina, la palabra autorizada de cualquiera, la facilidad para herir…

Se mezcla quien promulga su libro con quien cuenta que tiene calor y se acaba de desnudar frente a la Pc.

El sexo es protagonista.

Las mujeres más populares son aquellas que lanzan improperios, que poseen una foto sugerente o bien explícita de alguna parte de su cuerpo y se comportan con los señores con mayor masculinidad que ellos mismos.

Los hombres más populares son aquellos que no revelan su identidad y utilizan el espacio del que disponen para hacer comentarios sexuales absurdos mezcla de chiste con morbo y perversión en múltiples sentidos.

Y acá no me detengo a hacer juicio moral –muy lejos de mi-, incluso no me genera otra opinión que la de que se trata de algo ridículamente divertido.

Simplemente lo planteo porque no termino de formar una idea firme, de esas que me gustan, de esas que vale la pena defender.

Pero si quiero dejar en claro que me sigue conmoviendo de las personas la sensibilidad, los actos que creo desinteresados, la solidaridad verdadera, la amabilidad, la delicadeza, la belleza en cualquiera de sus expresiones.

Sigo apuntando al humilde, al que reconoce sus defectos sin enumerarlos, al que se acerca en busca de compañía, al que tiene algo para enseñar, al que es grande más que nada por el hecho de ignorarlo.

Hoy tenemos todo esto para hacer algo o para arruinar lo hecho hasta acá. Yo todavía creo en las personas, no nos quedemos

vayamos por más!

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3 Respuestas a “Reflexión

  1. Pingback:  | Analton's Blog

  2. Tenía pendiente hace varios días comentar este post… coincido con vos cuando decís que hay una evidentemente facilidad en comunicarnos o relacionarnos a través de los llamados medios virtuales.
    Por otro lado hay, sí, una presencia importante del ego, pero no sólo en forma de batalla. En algunos casos sirve para potenciarlo, en otros para construir uno nuevo con el que estemos conformes. Hay quien también juega a destruir egos propios o ajenos.
    Si bien en muchos casos se hace foco en la responsabilidad de la herramienta, yo creo que definitivamente y como en todos los casos, donde se debe hacer foco es en la persona que está detrás de la pantalla.
    “It’s not about the tool, it’s about people…”

  3. Tambien coincido en que se trata de “quien” y no “con qué” e incluso soy responsable de lo que elijo ver/leer.
    Gracias por comentar Iván, ésto es con lo que me quedo. La razón por la que, a mi, me sirve.
    Puedo seguir tirando botellas al mar =)

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