Ana y Juan

Ana se rasca la cabeza y se consume en un abismo de ideas desesperadas mientras echa un vistazo a la cena que se cocina en el horno.

Pronto Juan, preguntará si está a tiempo de darse una ducha antes de cenar,  Ana responderá que si, y pondrá el fuego en mínimo.

Juan se quedará bajo la ducha de manos contra la pared deseando que el agua arrastre su desgano.

 

Cenarán callados hasta que el silencio ensordezca, entonces Juan hará un comentario acerca de la oficina, Ana elegirá su mejor gesto de atención y ahogará un bostezo anulando el sonido del final del relato por lo que tomará el vaso y beberá agua evadiendo la respuesta.

Juan esperará que Ana comience a recoger la mesa para ponerse de pie y retirar las copas con las que caminará hacia la cocina para luego ganar el corredor que acaba en el dormitorio.

Una noche gemela de otras noches…dormirán espalda con espalda y despertarán al día siguiente más cansados.

 

Ella pasará horas frente al espejo buscando a la niña detrás esa mujer que la observa y él, esa tarde irá a un bar antes de regresar.