Contando lunas

Estás ahí

Me lo dijeron un montón de exámenes,

unos cuantos doctores

y todos los cambios de mi cuerpo.

 

Me lo dijo un monitor con una imagen de un cuerpito saltarín con un corazón latiendo apurado, con unas manitos inquietas y tanto espacio todavía para que lo ocupes todo.

 

Estás ahí y no puedo hacer nada más que esperarte.

 

Imaginarte.

 

Te amo y no te conozco.

 

No sé qué olor tenés ni cómo se siente abrazarte y le tengo miedo al mundo y me tengo miedo a mí.

 

Porque sos lo más importante, lo único, el centro.

 

Porque todavía sos una idea y sin embargo sos más real que nada en esta vida

 

Que es tuya.

 

Porque ahora sos vos mi amor,

mi razón,

mi fe,

mi camino y mi futuro.

 

Y vas a llegar con la primavera.

 

 

 

 

Necia


Otra vuelta de tuerca.

Otra noche, por ratos eterna, que culmina en una mañana que te pincha en los ojos y se siente en la espalda mientras me restriego los ojos buscando el sentido de poner los pies en el suelo.

Y lo encuentro, soy especialista en encontrar sentidos.

En decidir rápidamente si el camino de la izquierda o el de la derecha, rápido, convencida, segura.

Porque no me importa cuan chiquito se vea cielo desde la ventana…me alcanza con que se vea.

Y siempre estoy donde quise ir alguna vez.

Y voy por la vida así,

medio despistada, medio atenta,

coleccionando momentos, sin prisa, sin tormento.

Buscando el costado gracioso.

Deformando palabras, dibujando flores en los remitos de expedientes…comiendo chupetines.


Porque es acá y es ahora,

no en el cielo, ni dentro,

ni en los sueños.

No creo en otra vida más que en la que vivo a cada instante.

No creo en otro aire más que en el que me llena el pecho en este preciso segundo.

Porque no nos crecen alas,

ni brillamos,

ni te siento si no te toco.

Y mientras tanto estoy…

arriba, abajo, delante, detrás, enfrente, a un lado…

a kilómetros.

Y me quedo…

hablo

me callo

creo

pienso

imagino…

Apuesto,

gano y me dejo ganar sin perder.

Porque no puedo decir que pasaste por mi, si no te abrí la puerta, todas las puertas.

No hay mañana.

Que hacemos hoy?

Reflexión

Hoy me detuve a analizar ciertos comportamientos …

Así como muchos de los que pasan por este blog, yo, también soy una persona que dedica más tiempo del aconsejado o saludable a este medio.

Algunos por más otros por menos, puedo afirmar que el común denominador que nos reúne es el fracaso en las relaciones que requieren del encuentro físico entre los seres humanos.

Por mi parte, alego en mi defensa que me resulta más sencillo escribir que decir muchas cosas y que si bien tengo un universo virtual de seres con los que comparto varias horas al día; así también asumo y cumplo con los reclamos de aquellos individuos tangibles con los que trabé relación por los medios convencionales.

No puedo negar por tanto la practicidad y la economía que ofrecen todos los medios de relación virtual en oposición al gasto calórico que requiere un acto de presencia real en cualquier ámbito.

Entonces la red nos dá: practicidad, confidencialidad, alcance ilimitado…

Nos permite escribir en imprenta –como quien dice gritar a los cuatro vientos- lo que estamos haciendo, haciéndonos creer que a otro le importa por el simple hecho de que ése nos responde con la única intención de mostrarnos que se encuentra ahí.

Entonces nos encontramos en medio de una batalla de egos.

Por ende, ¿quien está más jodido?

Quien se jacta de su desempeño sexual en un estado de facebook o los 5 que le dan click a la opción “me gusta” por debajo?

Es realmente un concientizador social aquel que comunica por twitter que se necesitan dadores de sangre para x?

Entiendo claro que esta “relidad” alternativa seduce con innumerables atributos.

¿Que no daríamos por la opción de bloquear a aquella persona con la que no queremos cruzarnos en la vida real?

De agregar a alguien como amigo con solo presionar un botón.

De ser considerado líder -como por un grupo de usuarios de alguna aplicación web-

Por otro lado en lugar de aprovechar estos y otros tantos beneficios en pos de nuestro desarrollo como personas en todos los niveles, vamos en detrimento de lo poco que nos queda de humanos.

Claro que en cualquiera de estas redes, somos todos iguales, nuestra imagen tiene las mismas dimensiones que la de cualquiera, nuestro espacio es exactamente el mismo que el de otro, acepto sin leer un contrato que me dice que tengo los mismos derechos y obligaciones que todos.

Utópico…

Sin embargo la impunidad reina, la palabra autorizada de cualquiera, la facilidad para herir…

Se mezcla quien promulga su libro con quien cuenta que tiene calor y se acaba de desnudar frente a la Pc.

El sexo es protagonista.

Las mujeres más populares son aquellas que lanzan improperios, que poseen una foto sugerente o bien explícita de alguna parte de su cuerpo y se comportan con los señores con mayor masculinidad que ellos mismos.

Los hombres más populares son aquellos que no revelan su identidad y utilizan el espacio del que disponen para hacer comentarios sexuales absurdos mezcla de chiste con morbo y perversión en múltiples sentidos.

Y acá no me detengo a hacer juicio moral –muy lejos de mi-, incluso no me genera otra opinión que la de que se trata de algo ridículamente divertido.

Simplemente lo planteo porque no termino de formar una idea firme, de esas que me gustan, de esas que vale la pena defender.

Pero si quiero dejar en claro que me sigue conmoviendo de las personas la sensibilidad, los actos que creo desinteresados, la solidaridad verdadera, la amabilidad, la delicadeza, la belleza en cualquiera de sus expresiones.

Sigo apuntando al humilde, al que reconoce sus defectos sin enumerarlos, al que se acerca en busca de compañía, al que tiene algo para enseñar, al que es grande más que nada por el hecho de ignorarlo.

Hoy tenemos todo esto para hacer algo o para arruinar lo hecho hasta acá. Yo todavía creo en las personas, no nos quedemos

vayamos por más!

Ahora

Todo es confuso

¿Dónde quedó mi seguridad?

 Una semana sin verte y empieza a doler tanto, de pronto tengo más lágrimas empujándome los ojos que las que tuve nunca. Pero no lloro, mantengo eso…

Siempre salimos de todas juntos, me dijiste,

¿salimos?

Y no pude mirarte a los ojos.

Siento tanto haber hecho de cuenta que estaba a tu lado.

Y que te hayas conformado con eso…

Me duele amarte y que no me alcance para besarte

y que se haya hecho un espacio entre nosotros…un espacio vacío.

Me preguntaste si era lo que quería…

Y me ayudaste a dejarte, cómo me ayudaste siempre en todo…

Hoy los recuerdos me desgarran, siento tu ausencia y pesa…hoy entiendo lo que te hice.

Todavía podes ser felíz, lo merecés, lo necesitás…no puedo hacerte felíz,

¿no ves que te sigo lastimando?

Cuanto más si me quedo.

Mirar sin ver

Estaba ahí,

en la punta de mi nariz.

Siempre lo busqué en el horizonte

afinando la vista,

debajo de cada piedra,

en las sombras,

bajo el mar…

Y estaba tan a simple vista,

tan cerca…

que agudizando los sentidos

lo nublé,

miré a través,

lo ignoré.

Recién empecé a notarlo

cuando fue alejándose.

Lo vi con nitidez

cuando estuvo bien lejos

y caí en la cuenta

de mi suerte

Cuando lo perdí de vista…

Al menos el mundo gira y todo vuelve a empezar.

Momentos

Oscurece de a poquito, aparecen las estrellas, una a una, las luces comienzan a encenderse, se callan los pájaros, algún perro ladra, pasan los coches…

Un gran silencio crece y avanza desde las cuatro esquinas, la noche abraza los techos y de pronto la ciudad duerme…es ese momento en el que le pondría silenciador a mi teclado, pero pongo música, me estiro y sueno los dedos como si supiese lo que estoy por escribir.

De fondo Louis Armstrong me canta “la Vie en Rose” y le doy un largo sorbo a mi café.

¿Estás ahí?

No quiero aburrirte, pero hoy las musas han pasado de mi también y de todas formas quiero escribir.

Es una de esas noches en las que no me asecha el futuro incierto…el pasado irreparable,

hoy no me exprime la rutina,

no tengo miedo del tiempo, ni me desvelo por comprender al hombre…

al universo…

Hoy tengo puesta una mascarilla de crema reparadora y salvo el área de los ojos y la boca, mi rostro está paralizado debajo de una gruesa capa de producto cosmético.

Por más difícil que sea de entender, esto me hace ridículamente feliz y probablemente el hecho de que no poder sonreír por la tirantéz o la imagen que me devuelve el espejo de la puerta cada vez que volteo distraída, me encuentro disfrutando de este momento tan perfectamente olvidable que se me dio por contarte.

Dentro de la innumerable cantidad de cosas que me gustan, seguramente estos momentos de divismo ocupen un alto puesto de mi “Top List” y aunque por fuera puede apreciarse a una mujer ocupándose de su piel con expresión seria, leyendo las indicaciones del prospecto, por dentro estoy jugando y solo yo sé que primero me dibujé bigotes y que hice toda clase de gestos en el espejo del baño mientras se secaba la máscara por lo que debí repetir la aplicación hasta quedar inmovilizada.

La vida está llena de estos a penas 5 minutos de plenitud, corre por nuestra cuenta el darnos cuenta, el reconocerlos y saborearlos.

Aprovechalos, son tuyos.

Que no pasen desapercibidos.

Era eso…nada más.

La noche sigue avanzando y voy a dejar que me abrace a mi también, las luces se fueron apagando y ahora la luna baña de plata las paredes de mi patio hacia donde miro hasta quedar dormida, es hora de lavarse la cara, los dientes y a dormir…

.

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia para comenzar,
y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día duro,
duro con él.
JOAN MANUEL SERRAT

Fe de erratas

Me equivoco mucho.

Me confundo la zurda con la derecha.

Me equivoco cuando escribo,

cuando hablo.

Me equivoco al decir sin pensar,

al pensar sin decir.

A veces me equivoco al pensar que estoy equivocada

Me equivoco cuando creo que algo es muy difícil,

o muy sencillo.

Me confundo con la luz verde y cruzo,

con el cambio, con el vuelto…

A veces me equivoco con vos,

otras conmigo.

Me equivoco al elegir el camino más largo,

o al querer cortar camino.

Me confundo de llave, cierro la caliente y me congelo

o lo contrario y me quemo.

Me equivoco en mis juicios,

en mis absoluciones.

Me equivoco de oído,

de voz y de voto.

Sobretodo me equivoco al creer que de tanto equivocarme,

un día por error,

acabaré acertando.