Ana y Juan

Ana se rasca la cabeza y se consume en un abismo de ideas desesperadas mientras echa un vistazo a la cena que se cocina en el horno.

Pronto Juan, preguntará si está a tiempo de darse una ducha antes de cenar,  Ana responderá que si, y pondrá el fuego en mínimo.

Juan se quedará bajo la ducha de manos contra la pared deseando que el agua arrastre su desgano.

 

Cenarán callados hasta que el silencio ensordezca, entonces Juan hará un comentario acerca de la oficina, Ana elegirá su mejor gesto de atención y ahogará un bostezo anulando el sonido del final del relato por lo que tomará el vaso y beberá agua evadiendo la respuesta.

Juan esperará que Ana comience a recoger la mesa para ponerse de pie y retirar las copas con las que caminará hacia la cocina para luego ganar el corredor que acaba en el dormitorio.

Una noche gemela de otras noches…dormirán espalda con espalda y despertarán al día siguiente más cansados.

 

Ella pasará horas frente al espejo buscando a la niña detrás esa mujer que la observa y él, esa tarde irá a un bar antes de regresar.

 

 

Momentos

Oscurece de a poquito, aparecen las estrellas, una a una, las luces comienzan a encenderse, se callan los pájaros, algún perro ladra, pasan los coches…

Un gran silencio crece y avanza desde las cuatro esquinas, la noche abraza los techos y de pronto la ciudad duerme…es ese momento en el que le pondría silenciador a mi teclado, pero pongo música, me estiro y sueno los dedos como si supiese lo que estoy por escribir.

De fondo Louis Armstrong me canta “la Vie en Rose” y le doy un largo sorbo a mi café.

¿Estás ahí?

No quiero aburrirte, pero hoy las musas han pasado de mi también y de todas formas quiero escribir.

Es una de esas noches en las que no me asecha el futuro incierto…el pasado irreparable,

hoy no me exprime la rutina,

no tengo miedo del tiempo, ni me desvelo por comprender al hombre…

al universo…

Hoy tengo puesta una mascarilla de crema reparadora y salvo el área de los ojos y la boca, mi rostro está paralizado debajo de una gruesa capa de producto cosmético.

Por más difícil que sea de entender, esto me hace ridículamente feliz y probablemente el hecho de que no poder sonreír por la tirantéz o la imagen que me devuelve el espejo de la puerta cada vez que volteo distraída, me encuentro disfrutando de este momento tan perfectamente olvidable que se me dio por contarte.

Dentro de la innumerable cantidad de cosas que me gustan, seguramente estos momentos de divismo ocupen un alto puesto de mi “Top List” y aunque por fuera puede apreciarse a una mujer ocupándose de su piel con expresión seria, leyendo las indicaciones del prospecto, por dentro estoy jugando y solo yo sé que primero me dibujé bigotes y que hice toda clase de gestos en el espejo del baño mientras se secaba la máscara por lo que debí repetir la aplicación hasta quedar inmovilizada.

La vida está llena de estos a penas 5 minutos de plenitud, corre por nuestra cuenta el darnos cuenta, el reconocerlos y saborearlos.

Aprovechalos, son tuyos.

Que no pasen desapercibidos.

Era eso…nada más.

La noche sigue avanzando y voy a dejar que me abrace a mi también, las luces se fueron apagando y ahora la luna baña de plata las paredes de mi patio hacia donde miro hasta quedar dormida, es hora de lavarse la cara, los dientes y a dormir…

.

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia para comenzar,
y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
No consientas que se esfume, asómate y consume la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día duro,
duro con él.
JOAN MANUEL SERRAT

Hipnótica

Martes 11 de Mayo de 2010.

Clase de Curso Diagnóstico por Imágenes.

Tema: Ecografía de las glándulas Salivales.

Aula 5 Facultad de Odontología de La Plata.

Claustro silencioso, luces apagadas y la proyección intermitente de Imágenes Anecoicas, Hipoecoicas e hiperecoicas de órganos alojados en la cavidad craneana.

Un puntero láser señala las estructuras y una voz grave relata los acontecimientos que se suceden tras el relampagueo que interrumpe la tenue luz que se refleja en las pupilas de los espectadores en cada cambio de diapositiva.

-Poesía… (me digo)

De repente Negro, fin de la proyección, Luces.

Chirriar de sillas que se arrastran, toses, libros y cuadernos que se cierran, voces que se mezclan y yo…reacciono.

Cierro la boca, pestañeo dos, tres veces rápidamente, corrijo la postura, guardo la lapicera dentro del espiral del cuaderno y busco mi bolso.

Soy la última en salir, en el corredor, el sol que se refracta en huellas de gotas de la última lluvia en los ventanales me arruga la frente y me achica los ojos (más todavía).

Tomo la calle, la vereda del sol y emprendo el camino a casa, alguien me saluda creo, no se, como seguí caminando es tarde para voltear y la bocina prolongada de un 206 me trae completamente a la realidad…cierto, semáforo en verde, gesto de disculpas, el conductor me enseña el pulgar, marcha atrás y de vuelta a la vereda.

Ahora si, miro la hora en mi celular ya estoy de vuelta.

No es la primera vez que me ocurre, siento una preocupante atracción hacia los hombres que imparten algún tipo de conocimiento, cualquiera sea la índole.

El hecho particular se presenta cuando un varón se para frente a mi hablando con seguridad, convenciéndome con ademanes enérgicos, contando con pasión el mecanismo de la materia en cuestión. Profundamente comprometido con sus creencias, poniendo el cuerpo al servicio del relato, representando…

Esta más allá de mi, no lo manejo, caigo en un trance, he aprendido asi a lo largo de mi vida cosas tales como: Posiciones tácticas defensivas en el fútbol, entendí la ley de offside, puedo creo hasta dibujar un cigüeñal, diagnosticar problemas de lubricación, chasis, suspensión, aprendí de programación, terminé por asistir incluso a una clase de king boxing y me paré descalza frente a la bolsa (descubrí que no era lo mío luego de de que ésta me diera mi merecido) y todo sin mencionar cuanto de ciencia, poesía, historia, economía y arte fui incorporando alienada.

En estado de fascinación.

Afortunadamente el efecto desaparece a minutos de haberse retirado el estímulo y los conceptos adquiridos son asimilados y fijados con exquisita precisión.

Todos tenemos una debilidad ¿no?

Sábado

Es sábado, afuera pasan los autos tranquilos y de a ratos algunos pasos hacen crujir las hojas que cubren la vereda de esta siesta de otoño…

Yo, con el mate recién hecho, sentada frente a la computadora, buscando alguna canción en el reproductor me detengo a pensar como siempre y quedo en silencio…o casi en silencio, porque de fondo y bajito dos periodistas deportivos cuentan que deparará la fecha para los equipos de fútbol local en un canal del cable de la tele que quedó encendida y no tengo intenciones de apagar.

Sábado más o sábado menos, es sábado igual, por lo tanto vienen a mi cabeza todas las cosas que debí haber hecho en el correr de la semana y que por consiguiente formarán parte de las tareas de la próxima pero como, repito, es sábado, me atormentarán mañana…domingo, o no.

Con la mente tranquila y el cuerpo agradeciendo esas horitas de más que se duermen los sábados, el gran debate consiste por ahora en el color que aplicaré a mis uñas cuando acabe de quitar el violeta gastado del jueves, no antes de colgar la ropa que aun gira en el lavarropas para evitar el clásico despinte de alguna pincelada fresca.

Como eligiendo al azar doy un doble click a Nora Jones con su Don’t know why y recargo el algodón con la poderosa y estimulante dosis de acetona removedora de esmalte y concentración…

Suena el teléfono…espero… pero siendo la única persona despierta en el lugar me corresponde contestar y lo hago (de mala gana que conste…es sábado y son las tres de la tarde)…

Era un amigo preguntando si podía prestarle una “conservadora” le dije que no, que no tenía…más tarde pregunté: ¿qué es una conservadora? (mi amigo se rió)

– es un recipiente de material aislante que mantiene las cosas frías…

– ah, ¿una heladerita?

– si

– si tengo!!! Pero la presté…llamalo a Pipi

Vuelvo a mi momento pero es tarde, la aleatoriedad de mi reproductor se condujo a un Freddy Mercury excitado gritando: I was born to love you… ya no es lo mismo.

Y ahí vuelvo a mi pensamiento recurrente de la efimeréz de las cosas (ya se, a veces invento palabras, pero estas dicen mejor lo que siento)

Porque de repente es como otro sábado, y no llegué a expresar lo que me producía el anterior (el de recién) pero es así y así debe ser parece, la insatisfacción y el aburrimiento son pura responsabilidad del portador pienso, por ende tengo trabajo…dios…es sábado.

Y así llenando este blanco de más blanco se me pasó el rato, se me enfrió el mate y terminó de lavarse la ropa.

Prometo solemnemente y en un futuro cercano proveer de contenido estos divagues míos para gratificación primero propia y luego de el lector accidental profundamente desilusionado.

De todas formas advierto en el nombre del blog (y el que avisa no traiciona)