Sábado

Es sábado, afuera pasan los autos tranquilos y de a ratos algunos pasos hacen crujir las hojas que cubren la vereda de esta siesta de otoño…

Yo, con el mate recién hecho, sentada frente a la computadora, buscando alguna canción en el reproductor me detengo a pensar como siempre y quedo en silencio…o casi en silencio, porque de fondo y bajito dos periodistas deportivos cuentan que deparará la fecha para los equipos de fútbol local en un canal del cable de la tele que quedó encendida y no tengo intenciones de apagar.

Sábado más o sábado menos, es sábado igual, por lo tanto vienen a mi cabeza todas las cosas que debí haber hecho en el correr de la semana y que por consiguiente formarán parte de las tareas de la próxima pero como, repito, es sábado, me atormentarán mañana…domingo, o no.

Con la mente tranquila y el cuerpo agradeciendo esas horitas de más que se duermen los sábados, el gran debate consiste por ahora en el color que aplicaré a mis uñas cuando acabe de quitar el violeta gastado del jueves, no antes de colgar la ropa que aun gira en el lavarropas para evitar el clásico despinte de alguna pincelada fresca.

Como eligiendo al azar doy un doble click a Nora Jones con su Don’t know why y recargo el algodón con la poderosa y estimulante dosis de acetona removedora de esmalte y concentración…

Suena el teléfono…espero… pero siendo la única persona despierta en el lugar me corresponde contestar y lo hago (de mala gana que conste…es sábado y son las tres de la tarde)…

Era un amigo preguntando si podía prestarle una “conservadora” le dije que no, que no tenía…más tarde pregunté: ¿qué es una conservadora? (mi amigo se rió)

– es un recipiente de material aislante que mantiene las cosas frías…

– ah, ¿una heladerita?

– si

– si tengo!!! Pero la presté…llamalo a Pipi

Vuelvo a mi momento pero es tarde, la aleatoriedad de mi reproductor se condujo a un Freddy Mercury excitado gritando: I was born to love you… ya no es lo mismo.

Y ahí vuelvo a mi pensamiento recurrente de la efimeréz de las cosas (ya se, a veces invento palabras, pero estas dicen mejor lo que siento)

Porque de repente es como otro sábado, y no llegué a expresar lo que me producía el anterior (el de recién) pero es así y así debe ser parece, la insatisfacción y el aburrimiento son pura responsabilidad del portador pienso, por ende tengo trabajo…dios…es sábado.

Y así llenando este blanco de más blanco se me pasó el rato, se me enfrió el mate y terminó de lavarse la ropa.

Prometo solemnemente y en un futuro cercano proveer de contenido estos divagues míos para gratificación primero propia y luego de el lector accidental profundamente desilusionado.

De todas formas advierto en el nombre del blog (y el que avisa no traiciona)

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Con la nariz del alma

Olor a café

A tierra mojada

El olor de las heladerías

El de mi casa

El aliento de los bebes

El olor a nuevo

El olor a Tilo de mi ciudad

El de los cines

La pomada para zapatos

El olor del mar

Olor a leña encendida

El olor a tostadas en la mañana

El olor de los libros viejos

El del vino

El olor de la higuera de mi abuela Manuela

El de los corazoncitos “Dorins”

El olor a madera

El olor a espuma de carnaval

El de la ropa secada al sol

El olor de la plastilina

El de las estaciones de servicio

Tu olor en la almohada

El de los chocolates con menta

El de la flor de azahar

El olor del esmalte de uñas

El de la cocina de mi abuela Elba

El olor del dulce de leche

El olor a infancia…

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La vida como una canción

Esa que te arrastra

que te deja en silencio

inhalándola

te invade

te cierra los ojos

marca los acordes en tus cuerdas vocales

domina tu pulso, controla tu respiración

te hace vibrar

te transporta

te obliga a recordar

te angustia

te hace inmensamente feliz

y absurdamente desdichado…

te embriaga

te sacude

te relaja

te hace sonreír

levanta tus cejas

te golpea

te acaricia

te besa el alma

Al oído

Puedo prescindir de todo menos de tu voz

No dejes de hablarme

Cuéntame que has hecho

Que haremos

Que estamos haciendo

Habla sin pensar en lo que dices

Sin pensar en lo que haces

Cuéntame que haces

Cuéntame que me haces

Puedo olvidarme de todo menos de tu voz

Que en la oscuridad me envuelve

Me abraza

Me recorre

Necesito tu sonido para emprender el día

Para emprender la vida

Para regresar a él

A vos

A ese lugar en el que solo existimos nosotros

y un silencio mágico…conversado

donde tus palabras se vuelven música

y escapan de tus labios

y ya no te pertenecen

porque se hacen mías y de nadie

y se anudan en mi garganta

No dejes de hablarme

Y cuéntame la vida

que sabe mejor de tus labios

Inventa esta historia

la nuestra

Que te escucho… te siento

te creo

Que yo te amo cuando me hablas.